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Baudelaire y la moda (Parte I)
Publicado en: 31/01/2011
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Foto de la tumba de Baudelaire en el cementerio de Montparnasse,la hice en fin de año del 09/10 en París.Foto Sue
El otro día me acorde que en el libro “Salones y otros escritos sobre arte” de Charles Baudelaire había algunos capítulos donde hablaba de “moda”…El libro lo leí en 2006 cuando estaba haciendo un curso de crítica de cine y allí lo recomendaron ,sobre todo por un texto muy interesante llamado ¿Para qué la crítica? (pero ese ya es otro tema…)
Libro “Les paradis artificiels”
Baudelaire fue un gran crítico de arte y uno de los primeros críticos de música escrita(famosas por sus críticas musicales de Wagner) y fue un gran poeta, supongo que la inmensa mayoría de gente le conoce por su libro de poemas “Las flores del mal” o por su ensayo “Los paraísos artificiales“
Baudelaire pintado por Courbet
En resumen ,que me ha parecido interesante releer el libro para subir algunos textos al blog que hablan sobre moda,modernidad,mujeres, dandis,la belleza etc…Me interesa bastante leer el punto de vista que tenían algunos escritores sobre la moda, la ropa etc y muchos los transmitían a través de sus libros y no por ello tienen que ser ensayos sobre el tema.Por ejemplo Proust era magnifico describiendo los trajes y la ropa en sus novelas.
Perdonar si voy un poco lenta en ir subiendo los textos pero los tengo que ir copiando del libro al ordenador y es un poco rollo , he buscado por Internet para ver si encontraba los textos completos pero de momento nada…
Bueno allí vamos, espero que os guste( me ha quedado muy rollito postmoderno intelectual el post jeje;)…
Cuadro de Constantin Guys ,muy ligado al escritor, ya hablaremos más adelante de su influencia en la moda visto a través del ojo de Baudelaire
“Del chic y del tópico”
El chic,palabra horrosa y extraña y de moderna invención, de la ignoro incluso la ortografía,pero que me veo obligado a emplear,pues que está consagrada por los artistas para expresas una monstruosidad moderna,significa: ausencia de modelo y de naturaleza.El chic es el abuso de la memoria;aún más, el chic es más memoria de la mano que memoria del cerebro;pues hay artistas dotados de una memoria profunda de los caracteres y de las formas_Delacroix o Daumier_, y que nada tienen que ver con lo chic.
El chic puede compararse al trabajo de esos maestros de la escritura, en posesión de buena mano y de buena pluma,tallada para la letra inglesa de la redondilla, y que saben trazar audazmente, con los ojos cerrados, a manera de rubrica, una cabeza de Cristo o el sombrero del emperador.
El significado de la palabra tópico tiene mucho en común con el de la palabra chic.Sin embargo, se aplica más especialmente a las expresiones de la cabeza y a las actitudes.
Hay cólera tópicas, asombros tópicos, por ejemplo el asombro que expresa un brazo horizontal con el pulgar en ristre.
En la vida y la naturaleza hay seres tópicos,es decir, el resumen de las ideas vulgares y triviales que nos formamos de esas cosas y esos seres: por eso los grandes artistas les tienen horror.
Todo lo que es convencional y tradicional tienen algo de chic y de tópico.
Cuando un cantante se pone la mano en el corazón , eso quiere decir normalmente: !la amaré siempre!_Aprieta los puños mirando al apuntador o a las tablas, y eso significa :!morirá, el traidor!_He ahí el tópico.
“Lo bello , la moda y la felicidad”
Hay en el mundo, incluso en el mundo de los artistas,personas que van al museo Louvre , pasan rápidamente, y sin concederles una mirada,ante una multitud de cuadros muy interesantes,aunque de segundo orden, y se plantan soñadores ante un Tiziano o un Rafael, uno de aquellos que más ha popularizado el grabado: después salen satisfechos y más de uno diciéndose: “Conozco mi museo”. Hay otras personas que , al haber leído antaño a Bossuet y Racine, creen poseer la historia de la literatura.
Por suerte, de vez en cuando aparecen deshacedores de entuertos,críticos,aficionados, curiosos que afirman que no todo están en Rafael , que no todo está en Racine, que los poetas minores tienen algo bueno,sólido y delicioso;y, en fin, que por mucho que se ame la belleza general,que expresan los poetas y los artistas clásicos, no por ello es menos equivocado descuidar la belleza particular, la belleza circunstancial y los rasgos de las costumbres:
He de decir que en el mundo, desde hace varios años, se ha corregido un poco. El precio que los aficionados fijan ahora a las gentilezas grabadas y coloreadas del paso siglo demuestra que se ha producido una reacción en el sentido que el público necesitaba;Debucourt,los Saint-Aubin,y muchos otros,han entrado en el diccionario de los artistas dignos de ser estudiados.Pero ésos representan el pasado;ahora bien, es a la pintura de costumbres del presente a lo que quiero dedicarme hoy.El pasado es interesante no sólo por la belleza que han sabido extraerle los artistas para quienes era el presente, sino también como pasado,por su valor histórico.Lo mismo pasa con el presente.El placer que obtenemos de la representación del presente se debe no solamente a la belleza de la que puede ser revestido,sino también a su cualidad esencial de presente.
Tengo ante mis ojos una serie de grabados de modas que comienzan en la Revolución y acaban más o menos en el Consulado.estos trajes,que hacen reír a muchas personas irreflexivas, personas graves sin verdadera gravedad, presentan un encanto de doble naturaleza,artístico e histórico.Muy a menudo son bellos y están espiritualmente dibujados;pero lo que me importa al menos lo mismo, y lo que estoy contento de encontrar en todos o en casi todos, es la moral y la estética de la época.
La idea que el hombre se hace de lo bello se imprime en toda su compostura,arruga o estira su traje, redondea o ajusta su movimiento, e incluso penetra sutilmente , a la larga, los rasgos de su rostro.El hombre acaba por parecerse a lo que querría ser.Esos grabados pueden ser traducidos en bello y en feo: en feo, se convierten en caricaturas; en bello, en estatuas antiguas.
Las mujeres vestidas con esos trajes se parecían más o menos a unas a otras, según el grado de poesía que las marcara.La materia viva hacía ondulante lo que nos parece demasiado rígido.La imaginación del espectador puede todavía hoy mover y estremecerse de esa túnica u ese chal.Un día de éstos, quizá,aparecerá un drama en un teatro cualquiera, donde veremos la resurrección de esos trajes bajo los cuales nuestros padres se encontraban tan encantadores como nosotros bajo nuestros pobres vestidos(que también tienen su gracia, es cierto,pero de una naturaleza más bien moral y espiritual), y si los llevan y animan comediantas y comediantes inteligente, nos asombraremos de haber reído tan a la ligera.El pasado,aun conservando lo excitante del fantasma recobrará la luz y el movimiento de la vida , y se hará presente.
Si un hombre imparcial hojeara una por una todas las modas francesas desde el origen de Francia hasta el presente, no encontrará nada de chocante ni si quiera sorprendente.Las transiciones estarían tan abundantemente cuidadas como en la escala del mundo animal:ninguna laguna, por tanto ninguna sorpresa.Y si añadiera a la viñeta que representa a cada época el pensamiento filosófico que más la ocupaba o la agitaba,pensamiento del que la viñeta sugiere inevitablemente el recuerdo, vería qué profunda armonía rige todos los componentes de la historia,y que,incluso en los siglos que nos parecen más monstruosos y locos, el inmortal apetito de lo bello ja encontrado siempre satisfacción.
Es esta una buena ocasión, en verdad, para establecer una teoría racional e histórica de lo bello, por oposición a la teoría de lo bello único y absoluto; para mostrar que lo bello es siempre, inevitablemente, de una doble composición, aunque la impresión que produce sea una;pues la dificultad de discernir los elementos variables de lo bello en la unidad de impresión, no invalida en nada la necesidad de la variedad de la composición.Lo bello está hecho de un elemento eterno ,invariable, cuya cantidad es excesivamente difícil de determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será , si se quiere, por alternativa o simultáneamente ,la época, la moda, la moral,la pasión.Sin ese segundo elemento , que es como la envoltura divertida, centelleante ,aperitiva,del dulce divino, el primer elemento sería indigerible, inapreciable, no adaptado y no apropiado a la naturaleza humana.Desafío a que se descubra una muestra cualquiera de belleza que no contenga esos dos elementos.
Elijo,si se prefiere. Los dos peldaños extremos de la historia.En el arte hierático , la dualidad se ha patente a la primera ojeada; la parte de belleza eterna solamente se manifiesta con el permiso y bajo la regla de la religión a la que pertenece el artista.En la obra más frívola de un artista refinado perteneciente a una de esas épocas que calificamos demasiado vanidosamente como civilizadas, la dualidad se muestra igualmente ;la porción eterna de belleza estará al mismo tiempo velada y expresada,si no por la moda, al menos por el temperamento particular del autor.La dualidad del arte es una consecuencia fatal de la dualidad del hombre.Considerar, si queréis , la parte eternamente subsistente como el alma al arte , y el elemento variable como su cuerpo.Por eso Stendhal, espíritu impertinente, guasón, incluso repugnante, pero cuyas impertinencias provocan últimamente la meditación, se ha aproximado a la verdad más que muchos otros, al decir que “lo bello no es sino promesa de la felicidad”.Sin duda esta definición sobrepasa el fin; somete demasiado lo bello al ideal infinitamente variable de la felicidad; despoja con excesiva presteza lo bello de su carácter aristocrático; pero tiene el gran mérito de alejarse decididamente del error de los académicos.
He explicado ya estas cosas más de una vez;estas líneas dicen lo bastante para aquellos que gustan de esos juegos del pensamiento abstracto; pero sé que la mayoría de los lectores franceses no les complace apenas, y yo mismo tengo prisa por entrar en a parte positiva y real de mi tema.











