Anaïs Nin
Publicado en: 15/10/2009
Estoy leyendo “Diaro I 1931-1934 de Anaïs Nin” y encontré un par de párrafos muy interesantes sobre la moda , el vestir, el estilo y como nos influye a las personas.
Espero que os guste..
“Me visto con más sencillez. Experimento mucho menos la necesidad de vestidos originales. Ahora puedo llevar ropa corriente.¿Por qué? Para mí el vestido era algo muy simbólico. Significaba muchas cosas. En primer lugar tenía un significado poético: determinados colores según la ocasión ,evocaciones de otros estilos, países (sabor español, toques marroquís..). Era un signo de individualidad (no llevaba nunca lo que las otras mujeres se ponían; diseñaba mis propios vestidos).No seguía las modas. No me ponía colores ni trajes neutros, ni esas prendas ordinarias, caseras y sin estilo. No quería más que ropas llamativas, que me distinguieran de las demás mujeres. Los vestidos aumentaban la confianza en mí misma, pues toda mi infancia padecí muchísimo vistiéndome con la ropa vieja que me enviaban de Cuba mis tías. Tenía que ir a escuelas norteamericanas con ropa concebida para los trópicos, con colores pastel, sedas, y todo quemado por el sol, de modo que muy a menudo la tela se rasgaba y se rompía durante una fiesta o en los exámenes finales. Siempre eran vestidos de fiesta, vestidos de verano, vestidos que sólo los latinos se les podría ocurrir inventar, de colores chillones. Posteriormente fue mi madre quien eligió mis vestidos, pero tampoco eran como yo, ni me representaban .Por fin me dediqué a inventar muchas cosas originales que ponerme, hice que incrustaran mi reloj en una pulsera rusa de cadena flexible, que forrasen de piel mis zapatos de invierno, me hice vestidos con chales españoles….
La primera vez que visité al doctor Allendy me puse mi vestido más deslumbrante. Él se sorprendió. Pensé en los fantásticos vestidos que llevan las actrices , o en los de la mujer de Maeterlinck, quien decía a sus amigos : “¿Aceptarías la responsabilidad de llevarme del brazo por la calle “ ( ¡Tan escandaloso era su vestido! )
¡Los fundamentos patológicos de la creación! ¡Podría haber sido una famosa diseñadora de modas! El único problema es que creaba vestidos inadecuados para mi sencilla vida de entonces, y que no podían llevarse ni en el trenecillo que va de Paría a Louveciennes, ni en el consultorio del doctor Allendy. Con mis vestidos estaba tratando de evocar una atmósfera de cuento de hadas. En Nueva York , en pleno invierno, cuando era modelo, llegué al estudio del pintor a las nueva de la mañana vestida con un traje de terciopelo de un rojo vivísimo.
Es posible que eso se deba en parte a que me crié con ropas hechas para el trópico , en contradicción con el invierno neoyorquino y con las preferencias norteamericanas por los vestidos neutros. Comoquiera que fuese, allí estaba yo, vestida como una princesa rusa, para ver al doctor Allendy por primera vez. Hoy , en cambio, estoy en su oficina como los monarcas exiliados que intentan pasar inadvertidos. El doctor Allendy se dio cuenta del cambio. Fue entonces cuando se aventuró a decir ( porque el arte del análisis consiste en decir una verdad solamente cuando la otra persona está preparada para escucharla, cuando un proceso orgánico gradual y evolutivo la ha colocado en disposición de aceptarla) que en su opinión me vestía para acentuar mi rareza, para distinguirme de la masa, ¡pero de un modo que le recordaba los disfraces que los primitivos se ponían para asustar a sus enemigos! Cuando dijo esto me eché a reír. ¡Podía imaginar la pintura, las plumas, las cuentas, los collares de hueso , los gorros de piel, los dientes y los cascabeles!
Doctor Allendy: “Lo raro siempre asusta. Quizá usted creía que su originalidad impresionaba, pero puede repeler a la gente”
Anaïs:”Nunca pensé en eso. Me atrae lo no convencional . Cuando llegue a ser “normal”, ¿qué pasará con mi arte en el vestir? En realidad no quiero ser normal, estereotipada .Sólo quiero adquirir la fuerza y el valor de vivir más plenamente mi vida, de tener mayor número de experiencias y de disfrutar más. Incluso quiero cultivar mis rasgos menos convencionales para volverlos aún más originales”
Doctor Allendy:”Entonces se sentirá sola, como le pasaba antes. Aislada. ¿Es eso lo que quiere?”
El doctor Allendy dijo que era necesario acompasarse con la vida, que el romántico es derrotado por la vida, que es literalmente víctima de ella : antes moría de tuberculosis ; hoy, de neurosis. Hasta ahora nunca había pensado en la relación entre la neurosis y el romanticismo. ¿Querer lo imposible? ¿Morir por no poder alcanzarlo? ¿Desdeñar las soluciones del compromiso?”
“Empecé a comprender que mis vestidos habían sido una armadura.
Recordé que una vez en que Henry quiso llevarme a Montparnasse con el sencillito vestido que llevaba en aquel momento, no pude soportar la idea de enfrentarme a sus amigos sin haber antes “fait toilette”. Había perdido mi ritmo auténtico. Pero ¿cuál es mi ritmo auténtico? Esta pregunta era demasiado directa para que el doctor Allendy me la contestara. Dijo que sólo podía contestarla indirectamente, que a él le parecía que soy fundamentalmente sencilla, encantadora, femenina y suave. Todo lo demás era literario, intelectual e imaginativo. Si yo fuera verdaderamente insensible no mostraría tanta piedad, simpatía y ternura a la menos ocasión. No hay nada malo en interpretar papeles siempre que no me los tome muy en serio. A menudo, soy demasiado sincera y me lanzo hasta el final.
Me preguntó que dónde había sido más feliz. Feliz de verdad, con felicidad tranquila. Le dije que en Suiza, en medio de la naturaleza, cuando vivía sin maquillaje, sin vestidos raros, despojada de papeles y personajes.
_Ya ve_dijo el doctor Allendy_, usted quiere gustar, quiere ser amada y se dedica a adoptar poses; hasta su mismo interés por lo perverso es una pose. Le falta a usted fe en sus propios valores fundamentales. Tienen demasiada fe en lo accesorio.
Cuando dice esto refunfuño un poco. Si el psicoanálisis va a quitarme todo adorno, vestido, embellecimiento, perfume y rasgo distintivo, ¿qué me quedará?”





















20/10/2009 a 11:52
Grande.